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Alimentación y Cambio Climático

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Queridos Ecolectores, tengo un tiempo que no escribo por aquí. Hoy quiero hablarles sobre cómo el cambio climático afecta nuestro sistema alimentario, ya que estamos a pocos días para el Día Mundial de la Alimentación. No es tan sólo la forma en la cual elegimos viajar o la manera en la cual calentamos nuestros hogares, que determina nuestra huella de carbono. Les comento que aquello que comemos también tiene un impacto sobre el clima. Al nosotros comprender que los recursos que intervienen en la producción de nuestras comidas también tienen un impacto en el clima, puede hacernos más conscientes de esta relación entre la alimentación y el cambio climático, que nos ayudará a tomar mejores decisiones.

Hay varios factores que contribuyen al impacto climático de los alimentos, entre ellos: ¿Qué tan abajo en la cadena alimentaria esta? ¿cuánta energía se utiliza para producirlo (y si el alimento se cultiva de forma ecológica o con insumos químicos)? ¿qué cantidad de agua y la distancia que tiene que viajar antes de que llegue a la mesa?

Ahora bien, la producción de carne es un importante contribuyente al cambio climático. Se estima que la producción ganadera representa el 70% de todo el uso de la tierra agrícola y ocupa el 30% de la superficie terrestre del planeta. Debido a que el número de vacunos, bovinos, etc. es tan alto, los animales de granja producen un volumen considerable de gases de efecto invernadero (como el metano y el óxido nitroso) que contribuyen grandemente al cambio climático.

De hecho, la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) ha estimado que la producción de ganado es responsable del 18% de los gases de efecto invernadero, tan solo en la producción de las carnes. Alimento, el cual actualmente sabemos que no debemos consumir en grandes cantidades por sus efectos cancerígenos en nuestro organismo, no obstante utiliza el 70% de nuestras aguas.

¿Sabías qué? Para producir 1 libra de carne se utilizan 2500 litros de agua, y para producir un litro de leche se conlleva el uso de 1500 litros de agua.

El cultivo de ganado y otros animales para la alimentación también es un proceso extremadamente ineficiente. Por ejemplo, se conlleva un uso aproximado de 10 a 15 libras de granos para producir 2.2 libras de carne de vacuno, cada una de esas libras de grano conlleva un considerable uso de energía y agua para producirse, procesarse, y transportarse.

A medida que el consumo de carne crece en todo el mundo, así mismo su impacto sobre el clima.

También las prácticas agrícolas pueden afectar el clima. Los pesticidas sintéticos y fertilizantes son ampliamente utilizados en la agricultura, y a menudo se hacen a partir de combustibles fósiles. La fabricación y transporte de estos productos químicos utilizan cantidades significativas de energía y producen a su vez más gases de efecto invernadero.

Como era de esperar, los estudios han demostrado que la agricultura química consume mucha más energía por unidad de producción, que las  granjas orgánicas. Además, el uso de fertilizantes sintéticos de nitrógeno en los suelos produce óxido nitroso, un gas de efecto invernadero que es aproximadamente 300 veces más potente que el dióxido de carbono para atrapar el calor en la atmósfera.

Las granjas orgánicas, por otra parte – aquellas que se basan en abono natural y el compost como fertilizante – almacenan mucho más carbono en el suelo (el cual es bueno para nuestros suelos), manteniéndoles fuera de la atmósfera. Y por ende, preservando nuestros suelos a través de la regeneración por el uso de estos abonos naturales y compost.

De donde provienen los alimentos también es otro factor, ya que en la actualidad, la comida promedio viaja unos 1.200 kilómetros de la granja hasta llegar a tu plato.  Aquellos alimentos que cultivan localmente, tienen un menor número de transportes asociados con ellos por ende es menos el impacto hacia el clima ya que reducimos el dióxido de carbono emitido durante su transporte. Estos cultivos están más frescos, estas apoyando a los agricultores locales y de paso reducimos la necesidad de procesamiento y refrigeración para reducir el deterioro.

¿Qué es mejor para el clima, local o orgánico?

Si bien es bueno comprar alimentos cultivados localmente por muchas razones, una de ellas le llamamos, “Food Miles”, es decir ‘millas de alimentos’ (la distancia que los alimentos se transportan desde el momento de su producción hasta que llega al consumidor) en realidad constituyen un porcentaje relativamente pequeño a la huella de carbono de los alimentos -aproximadamente un 11% según los estudios. Ahora bien, cómo se cultivan los alimentos constituye en un porcentaje mucho mayor – aproximadamente el 83%.

Entonces, ¿qué podemos hacer para reducir nuestro impacto climático cuando comemos?

Comamos menos carne, apoyemos los “Meatless Monday” (Lunes Sin Carne)

  • Trata de comer al menos una comida sin carne por día. Si ya está haciendo eso, poco a poco aumentar el número de comidas sin carne que consumes.
  • Planifícate para el futuro (Meal Prep). Si ir sin carne significa cambiar drásticamente tus hábitos, lo disfrutarás más si haces un poco de investigación, encontraras muchas recetas realmente deliciosas que puedes preparar. Recomiendo hacer un menú para la semana y tu lista de compras en base a ellas. Y luego irte de compras y luego preparar tus alimentos para la semana.
  • Elige restaurantes con opciones vegetarianas y alternativas de menú sin carne cuando salgas – que realmente están brotando por todo el país. Por ejemplo, C-Orgánico, Kalenda, Papaupa, Bambú, Jardín Verde, Fresh Fresh, Brazai y muchos más tan solo aquí en Santo Domingo.
  • Puedes también consultar estos sitios en el Internet súper interesantes: Vegetarían Times, Epicurious, Tinned Tomatoes, Sprouted Kitchen, The Veg Space, The First Mess etc.

Compra productos orgánicos y locales siempre que se te sea posible

  • Votemos con nuestros tenedores! ¡Dejémosle saber a nuestros productores agrícolas locales que el cultivo orgánico es la mejor manera de crecer y producir nuestros alimentos! Además de ser mejor para el clima, la alimentación orgánica tiene muchas otras ventajas. En primer lugar, se cultiva sin organismos modificados genéticamente (no transgénicos). A su vez, la carne de aves de corral orgánicos, productos lácteos y huevos proceden de animales que no son alimentados antibióticos u hormonas de crecimiento. Por último, las granjas orgánicas promueven la biodiversidad genética, generan menos contaminación del agua y menos daños a los suelos.
  • Lea las etiquetas cuando vaya de compras. Elija alimentos que están orgánicamente cultivados y producidos localmente. Incluso hablen con el jefe de compras del supermercado, para solicitarles más variedad de alimentos orgánicos y más naturales.
  • Recuerda que al final tu eres el que tiene voz y voto, estamos pagando por nuestra compra y podemos exigirles a estas grandes industrias que se deben inclinar hacia una producción de alimentos éticos e íntegros con la salud de sus consumidores y del medio. Por ende, apoyar a negocios que si están alineados con este nuevo estilo de vida sostenible.

Otras cosas que pueden hacer para reducir su huella de carbono atreves de la alimentación es:

No desperdiciar la comida, hay más de 850 millones de personas pasando hambre. Casi la mitad de todos los alimentos producidos en todo el mundo se pierde después de la producción, desechados en el procesamiento, durante el transporte, en los supermercados y en las cocinas. Cuando la gente tira comida, todos los recursos que se utilizaron para su cultivo, transporte, empacado etc. se pierden, incluyendo las grandes cantidades de agua y energía no se pueden recuperar.

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Podemos también cultivar algunos de nuestros propios alimentos. El cultivo de hortalizas en el hogar elimina parte del transporte necesario para conseguir alimentos para tu casa. También te permite cultivar tus comidas sin productos químicos. Prueba el cultivo de hierbas, tomates, lechuga y otras verduras, te aseguro que no te arrepentirás. ¡Yo adoro poder cocinar y caminar hacia mi patio para escoger mis especias! Encontrar alternativas seguras, y aprender cómo practicar la horticultura orgánica. ¡Es fácil!

¡Feliz Día Mundial de la Alimentación, seamos ecoconscientes!

Diana Pimentel
Ambientalista, Climate Reality Leader. Chef y Coach de Salud | Fundadora de la empresa de food-catering BronchBox

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